Cómo gestionar el rencor

El rencor es un sentimiento con connotaciones negativas que aparece cuando sentimos que alguien nos ha hecho daño, nos ha herido. Así, el rencor provoca sufrimiento en la persona, y esta siente que “no puede más” debido a la importante carga emocional negativa con la que convive. Normalmente, este sentimiento surge para protegernos, es una forma de evitar un malestar mayor: sentirse enfadado con la otra persona provoca menor malestar que asumir la tristeza, el dolor, la decepción y los actos de la otra persona.

Muchas veces nos equivocamos al pensar que la única forma de deshacernos del rencor es perdonando a la otra persona. Sí, este aspecto es importante. Pero a veces imposible, pues cuando el daño causado es grave el perdón no sería lo recomendable. En cambio, sí podemos resolver este rencor en nosotros mismos, resolverlo con calma y serenidad para que deje de producirnos tanto daño.

Y no, vengarse no es la solución más adecuada. Vengarse implica bienestar y alivio, pero momentáneos. Dado que normalmente existen sentimientos hacia la otra persona, la venganza produciría finalmente culpa, arrepentimiento y más dolor.

 

Cómo canalizar el rencor

  1. Un aspecto importante a tener en cuenta es la nula utilidad del rencor. Puedes plantearte las siguientes preguntas: ¿Para qué me sirve sentirme así? ¿Sentir rencor tiene consecuencias positivas? Efectivamente, no sirve de nada ni produce consecuencias positivas. Cargar con el rencor a cuestas únicamente nos provoca dolor y malestar a nosotros mismos, pues seguramente la otra persona no sienta culpa por el dolor que provocó.
  2. Hacernos preguntas sin respuesta constantemente tampoco ayuda (“¿Por qué a mí?”, “¿Por qué me hizo eso?”). No sabemos ni sabremos las respuestas a dichas preguntas. Darle mil vueltas a lo mismo, a lo injusto que fue no nos permitirá dejar de sentirnos mal. Entonces… ¿Para qué continuar así?
  3. Por otra parte, aceptar y comprender el dolor provocado por la otra persona nos puede ayudar a percibir lo que nos ha ocurrido de otra forma más natural. Es necesario aceptar que los demás pueden hacernos daño, pueden decepcionarnos, es parte de la vida y de las relaciones sociales. Muchas veces desprendernos del rencor es complicado porque existe una implicación emocional muy significativa en la relación con la otra persona. Sin embargo, también tenemos que esforzarnos en entender que hasta las personas más cercanas pueden decepcionarnos.
  4. Centrarse en el presente nos puede servir de gran ayuda también. Lo que ocurrió forma parte del pasado, ahora no puedes hacer nada por cambiarlo. Por ello, seguir “estancado/a” en aquello no sirve de nada y es perjudicial para ti.
  5. Además, tienes que pensar que al dejar de sentir rencor sales ganado, pues te liberas de un gran peso que llevabas encima y que no te permitía sentirte bien. Evita pensar en la otra persona, en lo que se merece por haberte hecho eso. Ya sabes que la venganza no es una solución. Tu bienestar tiene que ser mucho más importante y primordial que el hecho de devolver el daño que te han hecho. Por ello, adoptar una perspectiva en la que deshacerte del rencor sea una gran liberación para ti puede servirte como apoyo en el proceso.
  6. Extrae conclusiones de lo ocurrido. Aprende de las experiencias y las personas, y tómalo como una oportunidad para madurar, crecer y mejorar como persona. Esto implica abandonar el rencor y el odio, aceptar que las relaciones pueden cambiar y apartar la negatividad.
  7. Puedes desahogarte. Establece un momento para poner fin al malestar que sientes. Puedes hablarlo con alguien, escribirlo, hablarlo contigo mismo/a…Se trata de dedicar un tiempo a experimentar el dolor y a resolverlo, para no alargar el sufrimiento. Una vez hecho esto, procura no volver hacia atrás y no recrearte en el rencor. Cuando vuelvas a pensar en ello, recuerda las conclusiones a las que llegaste.
  8. Si es posible, el camino más recomendable es el perdón. Al perdonar a la otra persona estamos aceptando la ofensa y el dolor que recibimos y también decidimos no sentir resentimiento ni ira hacia quien nos ha provocado tal dolor. Esta solución produce consecuencias positivas para ambas partes, resolviendo el conflicto y sintiendo paz con uno mismo.
  9. Por último, adopta nuevas conductas y hábitos que faciliten un estado de ánimo positivo. La relajación, hacer ejercicio, practicar hobbies, plantear nuevas metas, por ejemplo, te permitirán sentirte mejor contigo mismo/a.

 

Sentir rencor es una elección. Todas las personas podemos encontrar motivos para sentirnos mal, y tristemente, lo hacemos con mayor facilidad que para sentirnos bien. Y esto es una tarea pendiente en la que, la mayoría de nosotros, tendríamos que trabajar. Es muy importante ser “egoístas” en el sentido de ocuparnos y preocuparnos por sentir sensaciones y emociones positivas, y que éstas sean frecuentes en nuestra vida diaria.

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