¿Qué puedo esperar de las primeras sesiones de terapia psicológica?

Cuando una persona se plantea buscar ayuda psicológica y, después de meditarlo, pide cita para una primera consulta surgen infinidad de dudas y miedos: ¿Cómo será? ¿Qué me dirá? ¿Estaré cómodo/a? ¿El encuentro será muy brusco o violento? ¿Qué me preguntará? ¿Cuánto durará?

Los mitos, las falsas creencias y la falta de información adecuada acerca de nuestro trabajo no ayudan a disipar esos miedos. Poco se habla de estas cuestiones tan prácticas por lo que, a pesar de no ser un tema tabú, permanecen “en secreto”. En cambio, cuando vamos al médico, todos sabemos exactamente qué nos van a preguntar y cómo va a transcurrir la consulta. Es curioso…

Yo estoy a favor (por eso abrí este blog) de destapar todos esos “misterios” que nos acompañan, resolver dudas y preguntas que son realmente frecuentes y comprensibles. Hace tiempo ya hablé de este tema en un post sobre qué se hace en consulta. Hoy quiero hablaros de qué podemos esperar en las primeras sesiones con el psicólogo/a:

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  • Normalmente, si has acudido a un profesional es por qué buscas respuestas rápidas: que te explique qué te ocurre y por qué. Esto, aunque parece tarea fácil para nosotros, no es tan sencillo como parece. No esperes respuestas en la primera consulta, pues ofrecerte una explicación acertada y con seguridad implica tiempo y trabajo para el profesional. Pueden transcurrir unas cuantas sesiones/semanas hasta que tu psicólogo/a pueda darte respuestas con verdadera certeza, seguridad y fundamento.
  • No esperes un diván, de esos que salen siempre en las películas. Es cierto que todavía algunos terapeutas lo utilizan pero la gran mayoría de profesionales no tienen un diván en su consulta. Lo más habitual es encontrarnos un despacho, agradable y cómodo, con una mesa, un par de sillas (quizás, un sofá o sillón) donde desarrollar la terapia de forma directa, cara a cara.sin-titulo
  • La primera consulta no tiene que ser incómoda para ti. Es decir, el profesional se preocupará por hacerte sentir a gusto, cómodo/a y bien atendido/a. No hay lugar para comentarios bruscos o violentos, que te puedan hacer sentir mal, invadido/a o molesto/a. Tampoco te encontrarás con actitudes o expresiones para fastidiarte, irritarte o ponerte “entre la espada y la pared”.
  • En la primera sesión, el profesional te hará preguntas generales sobre tu vida (sobre tu trabajo, tu familia, estilo de vida, etc.) y otras más específicas sobre tu problema o motivo de consulta. Estas últimas serán preguntas más concretas o directas, pero siempre siguiendo el ritmo que tu marques, sin presiones ni agobios. Por ello, no tendrás que contar nada que no quieras o para lo que no te sientes preparado/a.
  • La información que proporciones al profesional siempre estará bajo el secreto profesional, por lo que nadie (ni tu familia, amigos, etc.) conocerá nunca nada de lo que se hable en terapia.
  • En la primera consulta es primordial establecer una relación de confianza y complicidad con el profesional. Saldrás de la consulta con un “buen sabor de boca”, con las dudas más importantes resueltas y con una sensación de tranquilidad por saber que pueden ayudarte. Si al principio no te sientes así, no te preocupes. Seguramente la relación terapéutica mejorará en las siguientes sesiones.
  • El psicólogo no es tu amigo, eso tienes que tenerlo claro. Es un profesional capacitado para ofrecerte ayuda utilizando recursos terapéuticos. Es una persona que no juzgará lo que haces o dices, pero tampoco te dará la solución exacta a tus problemas. Te acompañará desde la comprensión y la escucha, te ofrecerá herramientas con las que no cuentas que te ayudarán a manejar problemas y dificultades y, por último, procurará y fomentará en todo momento tu bienestar.
  • Cada sesión dura alrededor de 50 minutos o 1 hora, en consulta privada. Las sesiones que ofrecen desde la sanidad pública en España suelen ser más breves y el tiempo puede varíar mucho dependiendo del dispositivo o unidad.
  • Si quieres cambiar y mejorar, tendrás que esforzarte. Ir a terapia no es pasar el tiempo allí y luego volver a casa como si nada. El proceso terapéutico implica unas “tareas” que tendrás que hacer en casa, además de un esfuerzo y compromiso diario contigo mismo/a. No somos magos ni hacemos maravillas en dos días. Tu trabajo y empeño es fundamental para conseguir lo que quieres.
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