La mejor herencia: claves para la educación y crianza de tus hijos.

La forma de educar o criar a los hijos es un tema que genera miedo e inseguridad en los padres y las madres. Durante la infancia y adolescencia surgen situaciones y conflictos propios del desarrollo de los niños que te sitúan en un lugar de gran responsabilidad: eres su figura de apego y quien le enseñará a ser persona en un mundo con grandes demandas sociales, laborales, personales, interpersonales, etc. Todos los padres y madres quieren educar a sus hijos de forma que logren ser plenamente felices, capaces y seguros de sí mismos.

Pero…¿Cómo hacerlo? A pesar de que no existen fórmulas mágicas, hoy os doy algunas claves fundamentales en la educación y crianza de los niños:

· Sigue tu instinto. Las personas de tu entorno cercano (familia, amigos, etc.) y también personas desconocidas te dirán cómo debes hacer las cosas, basándose en su propia experiencia. Sin embargo, tu situación y vivencia es única y, por otra parte, su experiencia nunca será igual que la tuya. Por lo tanto, confía en ti y haz en cada momento lo que consideres apropiado.

· Eres su ejemplo. Si gritas, gritará. Si insultas, insultará. Si te enfadas por todo, él/ ella hará lo mismo. Nuestro propio comportamiento es el arma más poderosa que tenemos para educar a los niños y, sin embargo, no le damos la importancia que merece. Los niños imitan todo aquello que ven, oyen y perciben de nosotros, los adultos.madre-hijo

· Presta atención a sus emociones. Para criar hijos felices y psicológicamente sanos, tendremos que prestar atención a su lado emocional y sentimental. A pesar de su corta edad, los niños también se sienten frustrados, tristes, decepcionados o enfadados. No podremos tener grandes conversaciones como lo hacemos entre adultos, pero sí transmitirle la importancia de su bienestar, de hablar sobre cómo nos sentimos, qué nos enfada o nos entristece.

· Los límites son necesarios. Los límites y las normas son necesarios: son la forma de estructurar su contexto y su ambiente, les proporcionan seguridad y les permiten aprender normas culturales y sociales. Un niño educado sin límites ni normas será un adulto acostumbrado a tener y hacer todo aquello que desea. El problema es que no siempre podemos tener o hacer lo que queremos, por lo que aquello que en un principio parecía una forma de ofrecer libertad al niño, se convierte en un problema para su propia salud y bienestar psicológico. Los límites no van de la mano de la coacción o las amenazas: El principal error que cometemos es pensar que los límites son incompatibles con una crianza respetuosa, saludable y positiva.

· Dejar a un lado la sobreprotección. La mejor manera que tienen los niños de aprender es explorando el mundo y, por lo tanto, la mejor forma que tenemos de enseñarles es permitiéndoles que experimenten aunque se equivoquen. Proteger a los hijos es una forma de autoprotegernos: si ellos están bien, nosotros también. No podrás evitar los peligros, que sufra o se equivoque a lo largo de su vida. Un niño que siempre ha estado muy protegido por sus padres/madres será un adulto inseguro, con poca confianza en sí mismo y su capacidad, ya que siempre han sido otras personas las que han solucionado sus problemas o los han evitado en su lugar.rabieta-1

· “Tú eres capaz”. El simple hecho de que confíes en tu hijo/a y se lo transmitas aumentará su confianza en sí mismo/a. Los niños desarrollan su identidad y autoestima a partir de lo que los adultos les decimos o transmitimos. Si todos los días te dicen que eres tonto…al final te lo creerás, ¿no?

· Eres su padre/madre…y mucho más. Muchas veces pensamos que los padres y las madres deben mostrarse como figuras de autoridad ante los niños: personas superiores con poder hacia ellos. ¿Seguro? Podemos ser también adultos, responsables y capaces de guiar su comportamiento a la vez que somos adultos que nos ponemos a su altura cuando lo necesitan, que escuchamos sus opiniones, compartimos y nos acercamos a ellos. ¿Verdad?

· Mirar desde sus ojos. Los niños son niños, y también adultos en el futuro. Por ello, en cualquier situación, antes de perder los nervios, gritar o discutir: párate a mirar desde su perspectiva.

· Tiempo de calidad. La mayoría de padres y madres trabajan y no pueden ocupar su día atendiendo a los niños. No pasa nada. Preocúpate por aprovechar los momentos juntos y que sean significativos para todos: actividades en familia, juegos, cocinar, contar cuentos, etc.

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