Navidades en familia: ¿Cómo gestionar los conflictos?

Las navidades están a la vuelta de la esquina…Días llenos de solidaridad, buenos deseos, días para compartir con la familia y amigos. Unas fechas que deberían ser especiales para todos por su magia y calidez. Sin embargo, no siempre es así. Los roces, los temas enterrados desde hace años, los momentos incómodos, los malos rollos, las discusiones…suelen aparecer en muchos hogares. Parece que, por un lado, nos sentimos más solidarios y pacíficos por las fechas tan especiales y bonitas pero, por otro lado, también más sensibles y reactivos a todo aquello que nos dicen, escuchamos o intuimos. Algo así como…“yo estoy muy tranquila/o, pero que no me toquen los…”

A veces el motivo de la discusión no tiene demasiada importancia, puede incluso que en otro momento lo hubiésemos dejado pasar y listo. Es posible que las navidades nos den una oportunidad especial: está toda la familia reunida y puedo soltar todo lo que llevo dentro (trapos sucios y un largo etcétera) sin que tenga consecuencias graves en nuestra relación, ya que todos perdonamos antes y más rápido porque son días especiales y no merece la pena estar enfadado con los demás.

A pesar de ser fechas con “condiciones especiales”, las pequeñas discusiones y malos rollos siempre pueden acabar mal. Aquello que empezó como una forma de desahogarte puede afectar a la relación con tu familia de ahora en adelante.

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Para que eso no ocurra…¿Qué podemos hacer? ¿Cómo puedo afrontar las navidades en familia?

· “Solo serán unas horas”. A veces no nos apetece demasiado reunirnos con ciertos familiares o con nuestra familia política, pero inevitablemente tenemos que estar presentes. Cuando estamos en la reunión solo pensamos en huir (Nuestro humor de perros hace que a la mínima saltemos y, ahí está, discusión a la vista). Por eso, cuando vayas a ir a una reunión familiar para comer o cenar piensa que dicho evento solo durará unas horas. Esto te ayudará a tolerar el comportamiento de los demás durante esas horas y también hará que el tiempo pase más rápido porque no estarás constantemente pensando que te quieres ir. Puedes pensar cosas como: “Solo son unas horitas y luego vuelvo a casa”, “Intentaré disfrutar este ratito y ya está”, “Es un día al año”, etc.

· Pensar temas de conversación. Antes de asistir a comidas o cenas de navidad puedes pensar temas de conversación para hablar con tus familiares o amigos. Contar algo que te ha ocurrido, preguntarles sobre sus trabajos, hablar de hobbys, ¡lo que se te ocurra! Un consejo: ¡no hablar sobre política o religión!, son dos temas bastante personales y si no quieres entrar en debates, mejor evitarlos.

· Tomar una decisión ante el conflicto. Ante  cualquier conflicto tenemos que pensar si vamos a meternos o no, si vamos a quedarnos al margen o no. Esta decisión suele tomarse en el momento, en un par de segundos, incluso de forma inconsciente. También podemos meditarla antes de que ocurra: ¿Quiero discutir? ¿Qué gano con ello? ¿Solucionaré el conflicto? ¿Para qué serviría una discusión? ¿Discutir es mejor que no hacerlo, o que no hacer nada? ¿Qué quiero conseguir?  Ten en cuenta que la mayoría de discusiones entre familiares terminan sin haberse resulto, por lo que intentar imponer nuestra forma de pensar a los demás es una pérdida de tiempo.

· Respirar y relajarnos. Parece que a medida que se acercan estas fechas, sin darnos cuenta, vamos preparándonos para lo peor: “pues si esta me dice algo…”, “¡no pienso aguantar ninguna tontería eh!”, ¡estoy cansado ya, este año no me callo!, etc. Con esto hacemos que nuestras ganas de pelea aumenten considerablemente, nos preparamos para la guerra. ¿Y qué tal si nos preparamos para la paz? Tanto antes, durante y después de una reunión nos servirá de mucho estar relajados, tranquilos y sin ganas de discutir. Repetirnos frases mentalmente ayuda bastante: “No voy a alterarme por nada de lo que digan”, “Voy a estar tranquilo/a, no me apetece discutir”, “Voy a tratar de pasar por alto ciertos comportamientos”, “No voy a gritar ni discutir”, etc.

· Anticipar los momentos delicados y conflictivos. Evidentemente, después de una vida juntos, ya conocemos de sobra a nuestros familiares/amigos, sabemos quién va a soltar algún comentario desafortunado y quien es más propenso “a liarla”. Por ello, es mejor anticipar los comportamientos que no nos gustan, mentalizarnos de que, posiblemente, van a ocurrir y aprender a tolerarlos y reaccionar con calma. Os propongo un ejercicio: Unos días antes de la reunión, tómate un ratito para pensar (puedes pensarlo mentalmente o escribirlo) que persona (o personas) puede actuar o decir algo que no te vaya a gustar. Piensa también cómo podría ser esa acción o comentario desagradable e intenta construir mentalmente ese momento, con las palabras que esa persona utilizaría. Después, reflexiona sobre tu posible reacción: qué dirías y qué harías, y piensa en la mejor forma de actuar, la más calmada y adecuada. Imaginar y anticipar posibles situaciones de conflicto es una forma de controlar nuestro propio comportamiento futuro.

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2 thoughts on “Navidades en familia: ¿Cómo gestionar los conflictos?

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